“Pasó el tren y me subí”

Karina René fue y es la primera jueza internacional y la jueza árbitra argentina en dirigir una final de Campeonato Mundial, ella dirigió la final entre Eslovenia y Turquía femenino sub 23 en 2017. Como jugadora, jugó en River, Ferro, Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque y Universidad de La Matanza. Actualmente participa en los torneos Maxi Vóley Podio, con DAV. Nos contó sobre esa final, sobre la actualidad del vóley y sobre lo que significa Podio para ella.

– ¿Qué categorías dirigís actualmente?

– Habitualmente dirijo los miércoles y sábados, división de honor. Caballeros y femenino, a veces un primera damas o caballeros.

– ¿Qué significa Podio para vos?

– Significó volver a jugar con amigas que tenía hace 15 años atrás, que hace mucho no veía. Fue reencontrarnos, volver a jugar, a reactivar lo que a una le gusta, que habíamos dejado de lado. Lo disfruto.

– Cuando jugas ¿cómo observas que las/los árbitros te dirigen a vos?

– Por lo general, lo que algunos me dicen es que se sienten observados y la verdad que no los observo demasiado. A veces sí, pero no es lo normal. Sé lo que es estar ahí arriba y los entiendo. Por lo general no me enojo. Aunque me da bronca cuando no se toman en serio las cosas, no me enoja el error.

– En una nota dijiste que sacarías el doble golpe, ¿es así?

– En la Federación Internacional se está hablando de eso, no genera un beneficio, no hay una ventaja. El doble golpe es muy subjetivo del árbitro, el criterio de hasta dónde te permite jugar. Eso genera mucha dificultad porque no todos cuentan con el mismo criterio. Es lo que más se discute en los partidos, no tiene sentido seguir teniéndolo. Otra cosa que sacaría es la pantalla que casi no existe y cuando existe te complica. Acá no pasa, pero sí a nivel internacional.

– ¿Cómo te enteraste que ibas a dirigir la final del Mundial femenino sub 23 en Eslovenia de 2017?

– Me enteré esa mañana en una reunión. Sentí mucha emoción, no sabía a quién llamar, ya que por la diferencia de horario estaban todos durmiendo. Así que me fui a caminar y a disfrutarlo con los amigos que tenía ahí. Cuando el horario fue más acorde, empecé a llamar a mi familia.

– ¿Por qué crees que te designaron a esa final, entre Eslovenia y Turquía?

– Todos los delegados arbitrales, ahora se llaman referee coach, dicen que se designa a la que mejor está en ese momento, no significa que sea el único. Por merecimiento, esfuerzo.

– ¿Fue diferente dirigir los partidos al ser al mejor de siete sets?

– Sí, hay diferencias. Es más rápido. Si los equipos tácticamente lo manejan bien lo resuelven mejor. Por ejemplo, Turquía, que salió campeón, tenía dos armadoras y dos opuestas fuertes. Siempre jugaban con la armadora atrás. Hacían una rotación completa, cambiaban y hacían otra rotación entera, llegaban a 15. Entendieron el sistema, por eso salieron campeonas. No creo que se implemente más.

De Argentina participan internacionalmente 19 árbitros, de la Metro son cinco. Sólo dos mujeres y una no está en actividad, así que solo está Karina. “Esperemos que haya alguien más”, pide entre risas. Para que haya un movimiento, tienen que jubilarse los que están activos o alguno dejar de dirigir para que haya cupo. Aunque ahora cambió, no hay más cursos internacionales, hay un curso de continental, que después de 4/5 años tienen que habilitarse como internacionales. La Federación Internacional cerró los cursos porque había mucha cantidad de árbitros y muchos que no estaban en actividad, ya que para todo lo que es competencia FIVB con 200 árbitros te alcanza y hay más.

– ¿Qué es ser la primera mujer arbitra argentina en dirigir una final?

– Mucha responsabilidad, hacia los demás y hacia mí. Yo siempre soy muy autoexigente, primero pienso en no fallar a los que confiaron en mí y después en no fallar yo, en no cometer errores. También ayudar a los que están abajo, abrir puertas. Para las mujeres es y fue muy difícil. Es un ámbito muy machista, en un momento la Federación Internacional le empezó a abrir las puertas a las mujeres. Y acá también, empezó a buscarse y yo estaba ahí, pasó el tren y me subí. La idea es no ser la única, ser la primera pero que empiecen a surgir más. Es difícil porque nosotras al tener una familia te tienen que acompañar. Es más fácil abandonar, que seguir, por eso hay más hombres. Las obligaciones no son las mismas cuando tenés familias, se complica.

– ¿Te consideras una referente en el arbitraje de vóley en Argentina?

– Creo que sí, los demás me hacen referente. Porque al abrir camino soy una referente.

– ¿Hay más posibilidades de que una mujer llegue al arbitraje internacional? Suponiendo que hay una menor competencia.

– No sé si hay mayor facilidad, para mí es igual. Quizá siempre se busca completar el cupo femenino. Además, es difícil encontrar a alguien que reúna todos los requisitos, dirigir, que tenga continuidad, que haya un futuro. Muchas están bien y al año dejan. Pero, no sé si es más fácil, creo que no, no lo pensé nunca.

– ¿Cuál es la diferencia de dirigir hombres y mujeres, tanto acá, como a nivel internacional?

– A nivel internacional no dirijo hombres, los dirigí una vez en un Sudamericano, ya que la política internacional de la Federación es que las mujeres dirijamos mujeres y que los hombres dirijan hombres y mujeres. Espero que se cambie en algún momento, hubo algunos casos que han dirigido mujeres a hombres, pero muy poco. Acá dirijo hombres, muy pocas veces dirijo mujeres. Te ayuda por la velocidad del juego a mantener el ojo entrenado, a prepararte para cuando vas afuera y dirigís mujeres que, más o menos, es como el nivel de la Liga Masculina de Argentina. Es más rápido que el nivel femenino de acá. Hay muchas juezas internacionales tratando de cambiar la regla de la designación. No sé porque lo ponen, creen que no podemos, pero si no lo prueban… Además, cuando dirigís afuera es más fácil que cuando dirigís acá, es más ordenado. Acá se quejan más, pero afuera ayuda mucho el challenge, que, bajo el nivel de error nuestro, nos ayuda a ser más justas. Muchas veces haces injusticias sin querer. El ojo tiene un límite. El challenge ayudó a disminuir nuestro error y a los equipos a ser más honestos, porque reconocen la falta para evitar perder un challenge.

– En una nota dijiste que admiras a Susana Rodríguez y Paty Rolf, las primeras mujeres en dirigir una final olímpica y a Pepe Barrios, Hernán Casamiquela, Cabrera, Willy Paredes ¿Qué es lo que se admira de un árbitro?

– De las mujeres, de Susana y Paty, soy amiga, nos conocimos hace un par de años. Cuando yo empecé a subir, me contacté con ellas, empecé a trabajar y dirigir con ellas, me gusta verlas. Te ayudan, trabajan en equipo, ya que el árbitro cuando dirige no dirige solo, dirigís con tus segundos, con tus líneas. Admiro la perseverancia, haber llegado a dirigir la final de un Juego Olímpico es fantástico. Todos los demás que nombraste son compañeros de acá, de la Metro, amigos. Willy Paredes es ahora el presidente de la Comisión de Reglas de la Federación Internacional, es el que nos inició a muchos. La primera vez que estuve en un ámbito internacional fue como línea en 2002, que estaba Willy Paredes filmándonos, corrigiéndonos, ahí lo conocí. Apoya mucho al arbitraje de Argentina.

Se admira la templanza para dirigir, por ejemplo, la de Ricky. La tranquilidad, la personalidad de Hernán, de Pepe la forma de conducir del partido. Más allá de la figura que está ahí parada, es como lleva el partido. A Willy nunca lo vi dirigir, admiro su trabajo afuera.

– ¿Crees que tenés posibilidades de llegar a los Juegos Olímpicos?

– Creo que sí, pero no sé cuando, en algún momento voy a llegar. No me lo planteo como objetivo, son etapas que se van cumpliendo. Yo nunca digo quiero llegar a esto, aprovecho las oportunidades. Si viene, viene y sino será en otro momento. Pero sí es un sueño.

– ¿Cómo ves al vóley argentino hoy?

– En el femenino hay muchas jugadoras jóvenes, está bueno que haya un recambio, aunque les falta para llegar a niveles más altos. En esta Copa del Mundo que pasó les costó bastante. Creo que hay un futuro bueno, son altas, son jóvenes, son potentes. Hay que trabajar. A diferencia de otros países, acá las jugadoras no son exclusivas del vóley, en Brasil son todas profesionales, no hacen otra cosa que no sea jugar, acá están estudiando, trabajando.

En los varones, hay una camada más joven, ellos tuvieron mejores resultados en inferiores con la Selección, tienen esa ventaja. Son muy buenos jugadores, hay un recambio.

Mientras Karina charlaba con nosotros, su hermana Julieta escuchaba. Pero la hicimos participar y le preguntamos ¿qué es lo que le aporta Karina a DAV, su equipo en Podio?

J- Es compartir algo en familia. Con las chicas nos pasa lo mismo. Es así como la ves, es tranquila, adentro y afuera de la cancha. Nunca protesta o se queja. Es compartir los domingos con amigas. Varias jugábamos en la Universidad de la Matanza, ahí es donde se formó la estructura más fuerte.

Al finalizar la entrevista Karina nos agradeció por haber pensado en ella y agregó: “Es raro, a veces los demás piensan o ven mucho más de lo que yo veo, que pueda llegar a ser la figura que dicen. Para mí es lo normal. Por eso cuando me preguntan que siento de diferente, yo no siento nada porque para mí esto es natural”. También dijo: “Ojalá que ganemos”, haciendo referencia al partido que jugaba minutos después de la entrevista con su equipo DAV contra POM por el nivel A del Maxi Vóley PODIO.

Entrevista realizada por Yamila Urman @yamiurman para @voleypodio el 6 de octubre de 2019

Fotos por Daniela Feld @Daanifeld

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